CÓMO NOS AFECTA NO PODER TOCAR A OTRAS PERSONAS

Para muchos expertos y epidemiólogos, tocar a otras personas como solíamos hacerlo antes de la pandemia, se ha transformado en una fuente de estrés y una negociación de los límites individuales sin precedentes.

Con el tiempo, la falta de contacto físico puede ocasionar una privación del tacto, lo cual a su vez puede generar problemas de salud como ansiedad y depresión, de acuerdo con Tiffany Field, directora del Instituto de Investigación del Tacto de la Universidad de Miami, que tiene un doctorado en psicología del desarrollo.

Al preguntarle a la gente qué tipo de contacto físico les hacía falta, todos respondieron lo mismo: abrazos. Tanto esos abrazos más estrechos y duraderos que se dan cuando las personas se vuelven a ver después de un largo tiempo, como el simple hecho de disfrutar de un servicio de masajes o pedicuría.

Cómo manejar la falta de contacto físico

Mabel Burin, directora del Programa de Estudios de Género y Subjetividad, y del Programa Postdoctoral en Estudios de Género, en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) considera que vernos privados de nuestro modo habitual de acercarnos, de compartir experiencias y de expresar nuestras emociones, nos va a implicar una restricción comunicacional difícil de sobrellevar, y que puede producir síntomas psicosomáticos de todo tipo, especialmente en las personas más inclinadas a esta modalidad de interacción, tal como los niños, las mujeres, les adolescentes, la gente mayor.

Bajo esas circunstancias, los síntomas psicosomáticos más probables pueden expresarse como alergias de todo tipo, manifestaciones respiratorias, así como estados de ansiedad que lleven a agitación psicomotriz, insomnio, aumento de los vínculos violentos, etc.

“Tocarse con palabras”

Así como es fácil reconocer la existencia de palabras que hieren, y que potencialmente pueden lastimar, en particular debido al modo de utilizarlas, también hay palabras cariñosas, que expresan ternura, compasión, acompañamiento, comprensión, configurando un conjunto de emociones muy útiles a la hora de sostener vínculos afectuosos.

Algunos psicólogos en España recomiendan “tocarse con palabras”. No es que las palabras reemplacen el contacto físico, sólo son un complemento de los abrazos y de la cercanía corporal, pero pueden expresar amorosidad, comprensión y contención en momentos difíciles, y también contribuir a que lo que pensamos se alivie si son pensamientos traumáticos, como puede suceder en situaciones de pandemia como las que estamos viviendo.

Fuentes consultadas: Pagina12 y 24siete.info

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