TENGO DOLOR DE GARGANTA: ¿TOMO ANTIBIÓTICOS?

Cuando el frío visita nuestra rutina, haciendo aun más difícil nuestro esfuerzo por salir de la cama en la mañana, también trae consigo los resfriados, las febrículas y los dolores de garganta. No valoramos estar bien hasta que un dolor agudo molesta nuestra garganta y afecta nuestra voz junto con nuestro estado de ánimo. Pero no todos los dolores de garganta son iguales, y es de suma importancia precisar las diferencias para facilitar el tratamiento.

Con frecuencia se confunde el dolor de garganta con otro tipo de inflamaciones como la faringitis y la amigdalitis. Presentamos aquí una sutil (no tan sutil) diferencia:

AMIGDALITIS: Existe el dolor de garganta causado principalmente por la inflamación de las amígdalas.
FARINGITIS: Es una infección que puede ser causada por bacterias o virus, aunque en el 90% de los casos la infección es viral. La faringitis también puede estar acompañada por inflamación de las amígdalas (faringoamigdalitis). De no ser virales ni bacterianas, la faringitis puede ser irritativa o alérgica.
DOLOR DE GARGANTA VIRAL: Otra de las causas más frecuentes del dolor de garganta son otro tipo de virus, los cuales pueden causar la inflamación de la garganta alrededor de las amígdalas pero no la inflamación puntual de las mismas.

Entonces, ¿cuáles son las características de un dolor de garganta viral?

Como primer punto, es importante señalar que cuando la infección es viral, no requiere ninguna medicina específica, a diferencia de la faringitis que puede o no ser tratada con antibióticos. Cuando toda la responsabilidad del dolor está en el virus, las molestias deberían mejorar y desaparecer en un período de siete a diez días. Por lo general, se recetan medicamentos sintomáticos, tales como antigripales, antitusivos o caramelos con anestésicos locales). En el caso que la molestia permanezca por un tiempo prolongado, se aconseja visitar a su médico para descartar otro tipo de infección.

Es posible que quienes presenten dolores de garganta, también experimenten un poco de fiebre y el cuadro característico de todo resfriado (mucosidad, tos y ardor en la garganta).

Existe un virus denominado Coxsacki, que se presenta con mayor frecuencia en verano y otoño, que puede ocasionar niveles de fiebre más elevados y dificultades para tragar.

Ahora bien, ¿qué pasa si tu cuadro se asemeja más al de una faringitis?

Si tu caso es el de una faringitis viral, el médico te indicará medicación sintomática (por ejemplo antigripales y caramelos con anestésicos locales).

Las faringitis bacterianas suelen dar síntomas más localizados a nivel de garganta y/o amígdalas, y no suelen acompañarse de mucosidad nasal ni estornudos. Solo en el caso de confirmarse que es bateriana, el médico indicará tratamiento con antibióticos.

La faringitis debida a hongos presenta la garganta blanca (incluye también la lengua y casi toda la mucosa bucal), y suele afectar a personas con defensas muy bajas, o que reciben tratamientos con corticoides.

Las faringitis alérgicas presentan la garganta colorada y responden al tratamiento con antihistamínicos. Pueden ir acompañadas por secreción nasal y ocular.

Es importante diagnosticar a tiempo un cuadro de faringitis para que el médico pueda recetar al paciente los antibióticos necesarios para el tratamiento de la enfermedad.

Esperamos haber sido claros y concisos diferenciando las distintas causas de un dolor de garganta. Sin embargo, entendemos que no es tan fácil identificar lo que uno mismo padece cuando se encuentra afectado por semejantes molestias.

Por este motivo, recomendamos estar alertas a los síntomas para acudir al diagnóstico médico con tiempo y proceder a realizar un cultivo de garganta para detectar la presencia o ausencia de una bacteria. La indicación médica será la correcta siempre y cuando se determine si la infección es de origen viral o bacteriano. De este modo, estaremos más seguros y podremos despedirnos de las molestias en poco tiempo.

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