Protegé tu piel del frío

No importa cuál sea el color de tu piel, todos sufrimos en mayor o menor medida el impacto del frío intenso en nuestra piel. Te contamos cómo hacer para mantener tu piel saludable e hidratada durante todo el invierno en una rutina de seis pasos.

Las zonas de nuestra piel que están directamente expuestas a bajas temperaturas, como es el caso de la cara y las manos, deben recibir cuidados especiales durante las temporadas de frío. Por este motivo, es esencial ser constantes en una rutina de cuidado saludable para prevenir el resquebrajamiento y el envejecimiento prematuro de la piel.

No sólo es el aspecto, sino que el frío seco característico del otoño y el invierno, resquebraja la piel, favoreciendo el desarrollo de diversas enfermedades dermatológicas, lo que deriva en un tono más pálido de la piel. El daño puede ser tal que, de no existir una rutina de cuidados intensiva y constante, podrían desarrollarse variadas dermatitis, más frecuentes en personas con piel sensible.

¿Cómo protegerse?

1. Usá cremas, idealmente con Vitamina A, aloe vera o crema de ordeñe. El uso de cremas, tanto para la cara como para las manos, debe ser una obligación en esta época. De esta forma ayudás a tu piel a estar hidratada, nutrida y protegida.

2. Protegé las zonas más sensibles con productos específicos: Labios y párpados son las zonas más sensibles de la piel de nuestra cara. Por tanto, es recomendable el uso de lápices labiales humectantes o protectores. Pasados los 30 años, es recomendable el uso de crema para los párpados y contorno de ojos.

3. Utilizá protector solar a diario: Después de aplicar la crema humectante, es recomendable utilizar un factor de protección solar (FPS 30 o más) para proteger nuestra piel de los rayos solares que pueden causar daños irreversibles en nuestra piel.

4. Mantenete hidratado: En esta época tampoco debemos olvidar beber suficiente líquido o ingerir alimentos con altos niveles de agua, como las frutas y verduras, ya que esto hidratará naturalmente nuestra piel, evitando la sequedad y el resquebrajamiento.

5. Tomá duchas a temperatura moderada: No uses agua muy caliente al momento de ducharte, ya que puede resecar aun más tu piel.

6. Evitá el abuso de calefacción en el ambiente: Lo ideal es que la temperatura de la calefacción se mantenga entre 18° y 20°. Esto protegerá tu piel de cambios bruscos de temperatura.

Los comentarios están cerrados.