La diabetes y el cuidado de la piel

Se estima que al menos un tercio de las personas con diabetes padecerán, tarde o temprano, de un problema dermatológico severo. Esto se debe a que el nivel elevado de azúcar o glucosa en sangre hace que la piel pierda hidratación, se reseque y corra más riesgos de lesionarse e infectarse. ¿Cómo se puede combatir esta situación?

Uno de los primeros puntos a tener en cuenta si se padece de diabetes, es el cuidado de la alimentación, controlada a través de una rigurosa dieta acorde a los requerimientos alimenticios de cada paciente. Sin embargo, no logramos mantener una piel hidratada únicamente a través de la alimentación.

La piel es uno de los órganos que más cuidado necesita en las personas con diabetes, ya que el hecho de que los niveles de azúcar sean excesivamente elevados hace que el cuerpo pierda mucho más líquido con la consecuencia de que la piel se reseca y deshidrata con mayor frecuencia e intensidad.

La resequedad puede causar comezón y dolor en la piel, al agrietarse e irritarse. Al mismo tiempo, si se produce una lesión o herida, los gérmenes o microbios pueden ingresar al cuerpo con mayor facilidad, provocando una infección. Esto puede resultar peligroso, ya que el exceso de glucosa favorece el crecimiento bacteriano, provocando que la infección empeore y sea más difícil de sanar.

Pues bien, es preciso mantener la piel hidratada, que no es lo mismo que húmeda. ¿A qué se debe esta diferencia? La humedad puede provocar la aparición de hongos, otra de las condiciones comunes de la diabetes, especialmente en personas con sobrepeso.

Por eso, para mantener una piel sumamente hidratada y saludable, sugerimos seguir estas recomendaciones para el cuidado diario de la misma:

• Mantené tu diabetes bajo control.
• Ingerí gran cantidad de líquidos, preferentemente agua
• Mantené tu piel limpia y seca. Para eso, utilizá un jabón no irritante, crema humectante luego del lavado y talco en las áreas donde la piel puede quedar húmeda (axilas, debajo de los senos, ingles y entre los dedos de los pies)
• Evitá ducharte con agua muy caliente y tomar baños largos y/o de espuma
• Revisá la piel después de lavarte y asegurate de no tener áreas secas o rojas que puedan infectarse.
• Cuidá tus pies: Revisá todos los días que no aparezcan llagas ni heridas.
• Si tenés heridas, tratalas apenas aparezcan.
• No uses antisépticos, alcohol ni yodo para limpiar la piel, ya que son sustancias demasiado fuertes.
• Consultá por un antibiótico en crema para utilizar en heridas.
• Mantené tu casa húmeda durante los meses de clima frío y seco.
• Utilizá protector de labios humectante
• Consultá a tu médico por el humectante facial indicado
• Protegé tu piel del sol con cremas que contengan bloqueador solar

Sugerimos consultar a tu médico o dermatólogo ante la aparición de cualquier tipo de erupción tras la ingesta de medicación para bajar la glucemia o erupciones en el área cercana a la inyección de insulina. Por último, recordá que mantener tu nivel de glucosa en los valores adecuados te ayudará a evitar este tipo de complicaciones. Cambiar de hábitos no es nada fácil, pero al ver los beneficios vas a sentir que realmente vale la pena hacer el esfuerzo.

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