IMPOTENCIA SEXUAL O DISFUNCIÓN ERÉCTIL

La impotencia disfunción eréctil o impotencia masculina es uno de los problemas sexuales más frecuentes. En España, por ejemplo, hay más de dos millones de hombres que la padecen, de los cuales el 40% tiene más de 40 años.

¿Qué es la impotencia o disfunción eréctil?

Es la dificultad para tener o mantener una erección. Se recomienda acudir al médico cuando se hayan tenido entre 5 y 10 intentos infructuosos, o bien para lograr la erección o para mantenerla.

Por lo general, sólo el 20% de ellos acude al especialista después de esperar una media de cuatro años.

¿Cuál es la causa de la impotencia sexual?

Alrededor de un 80% de las causas que provocan esta patología son de origen orgánico (diabetes, hipertensión, problemas vasculares, etc) y el 20% restante se producen por factores psicológicos (estrés, ansiedad, depresión, etc).

¿A quiénes les cuesta más acudir al médico?

A los jóvenes les cuesta más enfrentarse a un problema de este tipo, a pesar de tener más información y una cultura sexual más liberal, tienen más miedos y temores porque piensan que a su edad no es normal tener esta enfermedad. En cambio, a una pareja más madura, que lleva muchos años juntos y que se conozca más, les es más fácil afrontar esta situación.

¿Cómo se debe afrontar y tratar este problema?

La pareja nunca debe culpabilizarse. Se han de evitar pensamientos negativos tales como “esta con otra” o “ya no le gusto”. Para que una relación funcione, la comunicación es la clave y en este caso no es diferente. El problema ha de ser hablado y afrontado, tanto para que el hombre se sienta apoyado y pueda liberar parte del estrés y frustración, como para intentar buscar una solución de forma conjunta. De esta manera se estrechan los lazos y vínculos afectivos de la pareja.

La disfunción eréctil conlleva siempre una gran carga emocional y surgen sentimientos de culpa e inferioridad. Por esta razón recriminar, desde luego no es la solución. Ya bastante mal se encuentra la persona, como para encima echarle la culpa de algo que escapa de su control. Por otra parte tampoco se trata de culparse a una misma, ni caer en la resignación. Eso tampoco solucionara el problema. Lo que si se ha de hacer es adoptar una actitud de comprensión, empatía y apoyo; y sobre todo, buscar la ayuda de un especialista.

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