#HaceteElTest: ¿Qué es la hepatitis C?

Más de 170 millones de personas en el mundo se encuentran infectadas por el virus de la hepatitis C, de las cuales se estima que el 2% son de nacionalidad argentina. Causada por el virus VHC, la enfermedad causa inflamación hepática y suele ser asintomática, por lo que si no es detectada y tratada a tiempo puede producir fibrosis, cirrosis, e incluso cáncer hepático. En esta oportunidad te contamos un poco más acerca de esta enfermedad que disfruta de permanecer en silencio.

El virus VHC fue descubierto en el año 1989, y a partir de ese momento empezó a diferenciarse la hepatitis C de otros tipos de hepatitis, como la A o la B. El virus se transmite generalmente por el contacto con sangre de una persona infectada. Esto puede suceder al recibir transfusiones de sangre, derivados sanguíneos u órganos contaminados; por el uso de agujas, jeringas y otros procedimientos que perforan la piel; de la mujer embarazada al hijo durante el parto. También puede transmitirse al tener relaciones sexuales con una persona infectada o compartir elementos contaminados, pero estos mecanismos son menos frecuentes.

Los hepatocitos del hígado son el principal blanco del virus de la hepatitis C, aunque varios tipos de linfocitos, especialmente los linfocitos B y las células dendríticas, también pueden ser infectadas.

Lo que mayormente llama la atención de esta enfermedad es la ausencia de síntomas en el inicio y desarrollo de la misma, es decir, no posee síntomas visibles hasta que está en un período avanzado o bien en su etapa aguda, en la que los síntomas permanecen por muy poco tiempo. Es por este motivo que muchas veces la enfermedad puede ser confundida con un malestar hepático. Esto conduce a que alrededor de 200.000.000 infectados en el mundo desconozcan su situación y descubran, al realizar donaciones de sangre o recurrir a sus análisis de rutina, que efectivamente están infectados por el virus VHC.

El riesgo de esto se encuentra en el deterioro progresivo que el virus en sangre produce en el hígado de la persona infectada, dando como resultado cirrosis o cáncer hepático en el transcurso de 20 o 30 años. No existe actualmente una vacuna que proteja contra la hepatitis C, pero sí se puede recurrir a diversos tratamientos efectivos si la enfermedad es detectada a tiempo.

Si bien la mayoría de las personas con hepatitis C no presentan ningún síntoma, algunas personas con hepatitis C pueden sentir una sensación similar a la del estado gripal y síntomas como los que se describen a continuación.

Cansancio
Náuseas
Pérdida del apetito
Fiebre baja
Dolor abdominal
Prurito, picazón, picor

Otras personas presentan también:
Color amarillento de los ojos y/o la piel (ictericia)
Oscurecimiento de la orina
Excremento de color arcilla (color muy claro)

Estos síntomas son comunes a otras enfermedades, por este motivo es necesario consultar al médico especialista para que proceda a realizar el análisis de sangre correspondiente.

¿Cómo podés detectar la hepatitis?

La detección se realiza a través de un simple análisis de sangre donde se estudia si en el organismo existen anticuerpos para hepatitis C (Anti-HCV). El resultado dará positivo para quienes tengan anticuerpos de hepatitis C, y luego será confirmado por un segundo estudio de sangre llamado PCR, donde se puede medir también la cantidad de virus en sangre.

El análisis para detectar la hepatitis C no es un análisis de rutina, por lo que tenés que solicitarlo específicamente a tu médico (en la mayoría de los casos el análisis es gratuito o cubierto por la obra social del paciente) o recurrir a los centros de testeo disponibles de manera gratuita en la ciudad.

¿Cómo podés evitar la trasmisión de la hepatitis C?

1. Evitá el uso compartido de agujas y jeringas.
2. No compartas cuchillas de afeitar, cortaúñas, cepillos dentales, ni ningún elemento cortante.
3. Usá guantes cuando exista riesgo de contacto con sangre.
4. Usá preservativo ante cualquier contacto sexual no habitual o en conductas sexuales de riesgo.
5. Protegé tus heridas con apósitos o vendas adecuadas.
6. Usá material estéril y descartable ante cualquier procedimiento en donde pueda haber sangre, aunque sea una ínfima cantidad.

Para más información te sugerimos visitar el sitio de la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual o llamar al 0800 3333 444.

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