Falta de acceso a los medicamentos

Un documento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que en el mundo mueren 1200 personas por hora a causa de la falta de acceso a los medicamentos. 80 son las que mueren en Latinoamérica, debido a que carecen de acceso permanente a los sistemas de salud, en parte como consecuencia de los precios de los medicamentos derivados de las patentes. Cifras que disparan la alarma.

La escasez de medicamentos esenciales, entre ellos los agentes genéricos inyectables para quimioterapia, es motivo de creciente preocupación en los Estados Unidos. Sin embargo, el problema es mucho más amplio y afecta a otros tipos de medicamentos, incluidos los agentes anestésicos tales como el propofol, nutrientes y electrolitos intravenosos, productos sustitutivos enzimáticos y radiofármacos.

Constituye una problemática global, que afecta desde Afganistán hasta Zimbabwe, y son 21 los países afectados por diversos problemas de desabastecimiento. En 2010 se notificó la falta de estreptomicina inyectable en 15 países, y otros 11 países preveían que sus reservas se agotarían antes de que pudieran reponerlas.

Este problema no parece ser nuevo. Un informe de noviembre de 2011 publicado por el Institute for Healthcare Informatics reveló que la escasez de medicamentos en los Estados Unidos afectaba solo a cinco áreas médicas (oncología, antiinfecciosos, cardiovasculares, sistema nervioso central y tratamiento del dolor) y que más del 80% concernía a medicamentos genéricos inyectables. Sin embargo, a escala global, otros mercados pueden ser particularmente “frágiles” y no satisfacer la demanda de productos adecuados, entre ellos las formas farmacéuticas pediátricas para el VIH/SIDA y la tuberculosis.

La escasez de medicamentos obedece a numerosas causas diversas que los organismos gubernamentales, en alguna medida, podrían remediar. No obstante, ningún organismo de reglamentación farmacéutica puede exigir que un fabricante elabore un producto dado. Los problemas concernientes a la calidad de la producción han tenido que ver con la escasez de productos fabricados por un número limitado de proveedores, incluidos el propofol, la imiglucerasa, la agalsidasa beta y la vacuna contra la gripe.

En general, el 43% de los casos de escasez investigados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos se atribuyeron a problemas de calidad en la elaboración. En los casos en que la fabricación depende de un pequeño número de instalaciones, las interrupciones por diversos motivos pueden ocasionar problemas, como ha ocurrido con algunos radiofármacos. Los cambios en las prácticas de adquisiciones (tales como la insistencia respecto del estado de precalificación en la Organización Mundial de la Salud o del registro ante una autoridad de reglamentación estricta) pueden invalidar a un proveedor, como ocurrió en el caso de la estreptomicina.

La mayor demanda mundial, la concentración de la producción de genéricos en unos pocos lugares y los cambios en los criterios reglamentarios, que exigen una modernización de las instalaciones de fabricación, son posibles causas de la escasez de medicamentos genéricos inyectables en los Estados Unidos.

El informe del IMS Institute for Healthcare Informatics reveló que dos tercios de los productos con problemas de abastecimiento eran suministrados por tres o menos proveedores. En este sentido, Gatesman y Smith afirmaron que “el motivo principal de la escasez de medicamentos es económico”, y señalaron especialmente las nefastas consecuencias de las políticas de reembolso, que han desalentado el uso de radiofármacos genéricos de bajo costo. De acuerdo a la OMS, en el sector público los medicamentos genéricos sólo se distribuyen en el 34,9% de los centros de salud, los cuales en promedio cuestan un 250% más que el precio de referencia internacional. En el sector privado, esos mismos medicamentos están disponibles en el 63,2% de los centros, pero su costo promedio es de un 650% más que el precio de referencia internacional.

En septiembre de 2011 el Consejo de la Federación Internacional Farmacéutica instó a “todas las partes interesadas, en particular gobiernos, fabricantes de medicamentos, farmacias mayoristas, organismos de adquisición de medicamentos, planes de seguro médico, instancias de reglamentación farmacéutica y profesionales del sector farmacéutico a evaluar con urgencia estas cuestiones y esforzarse por asegurar la continuidad del abastecimiento de medicamentos de modo que permita iniciar y mantener el tratamiento adecuado de los pacientes”.

Sin embargo, una solución a largo plazo podría consistir en la formulación de una política prudente orientada a impedir que las decisiones de adquisición favorecieran a un único ganador absoluto, promover el desarrollo de una capacidad de producción farmacéutica local y global sostenible, e identificar y proteger especialmente los mercados frágiles.

Desde Farmacias Dr. Ahorro creemos que los gobiernos tienen el deber no solo de asegurar la calidad de los medicamentos y el acceso a los medicamentos esenciales, sino también de crear las condiciones necesarias para el desarrollo de una industria farmacéutica sostenible, productiva y responsable.

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