ESCUELA: PROMOTORA DE LA SALUD

La Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 (promulgada el 2 de diciembre de 2010) ha adquirido un nuevo marco legal y conceptual que invita a pensar, reflexionar y actuar en el campo de la promoción de la salud. Intenta entender la salud mental desde un punto de vista diferente y que a su vez promueva la participación activa de los distintos sectores comunitarios. Su foco está en las escuelas y en los educadores como principales agentes de cambio.

La escuela es la institución protagonista y responsable en el proceso de socialización, de la construcción de la identidad, de los vínculos y las relaciones entre los miembros de una comunidad. Es ahí donde los niños aprenden a tomar decisiones, a lidiar con la frustración y las dificultades, donde ponen en juego sus habilidades y sus debilidades, y donde aprenden a trabajar en conjunto para alcanzar un objetivo en común.

Es del ámbito educativo desde donde la ley propone partir para salir de la representación del usuario de drogas como un sujeto alienado, peligroso e inadaptado, para pasar a ser entendido como un sujeto social que interactúa con los miembros de su comunidad. Es así como la problemática asume una dimensión colectiva, que a la vez promueve la búsqueda de diversas estrategias comunitarias para prevenir y promover el cuidado de la salud.

Para pensar la prevención en los ámbitos educativos, la ley propone un concepto de escuela en el que se la piense como una institución con múltiples actores: directivos, docentes, alumnos, familias, barrio, comunidad. Una escuela en permanente movimiento, con una estructura móvil, permeable a lo que sucede tanto dentro como alrededor de ella.

Para que el espacio educativo sea realmente un espacio de socialización, son necesarias ciertas condiciones que favorezcan e impulsen en este sentido:
• Los vínculos deben ser de confianza, tanto entre docentes y alumnos, como con los directivos y entre pares.
• Las relaciones de confianza propician un terreno facilitador para conversar sobre estas temáticas, para el tejido de redes y el pedido de ayuda, en aquellos casos en los que sea necesario.
• Es fundamental establecer una actitud de apertura por parte de los adultos, tanto desde los docentes y los directivos hacia los alumnos, como desde la escuela -como institución- hacia las familias y la comunidad.

Si el proceso educativo promueve el desarrollo de las potencialidades de los sujetos desde sus primeros años, fomentando y consolidando la adquisición de hábitos, actitudes y habilidades orientadas hacia una vida saludable y el desarrollo de la autonomía, posiblemente se reduzcan las situaciones de riesgo en relación a la salud mental y las adicciones.

El Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires ofrece una Guía para Educadores con el fin de proveer herramientas que faciliten el trabajo de los docentes o los profesionales del ámbito educativo en el desempeño de sus funciones. El material tiene por objetivo plantear estrategias de intervención para orientar las prácticas educativas hacia una mirada de prevención en el campo de la salud integral.

Desde Farmacias Dr. Ahorro consideramos que una mirada integral de la salud requiere el trabajo conjunto de los distintos sectores y actores, con la finalidad de promover un cambio real pues, en definitiva, ese cambio es responsabilidad de todos.

Conseguí la Guía para Educadores en:
http://www.ms.gba.gov.ar/sitios/adicciones/ambito-educativo/

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