Cómo detectar un Ataque de Ansiedad

Importante: todas las sugerencias que te presentamos en este blog son a modo referencial. SIEMPRE TE SUGERIMOS VISITAR A TU MÉDICO Y RECIBIR CONSEJO PROFESIONAL.

La ansiedad, cuando no se trata, puede afectar la salud física y emocional del paciente, causando alejamiento del trabajo, problemas familiares, aislamiento social y comprometer el bienestar del individuo.

¿Qué es?

De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) de la Asociación Americana de Psiquiatría, el trastorno de ansiedad es una enfermedad caracterizada por sentimientos exagerados de miedo.

Un ataque de ansiedad puede ocurrir cuando una persona comienza a anticipar situaciones de preocupación y de buscar soluciones a problemas quizá inexistentes. Como consecuencia, el paciente presenta signos psíquicos y físicos, frutos del esfuerzo que el cuerpo tiene que hacer para mantenerse en estado de alerta.

Aprender a identificar los síntomas iniciales es muy importante para minimizar el problema y el sufrimiento.

Síntomas sutiles:

  • ritmo cardíaco acelerado
  • sudor excesivo (especialmente en las palmas de las manos)
  • boca seca
  • temblores
  • tensión muscular
  • falta de aire
  • inquietud, irritabilidad e impaciencia sin motivos
  • problemas de concentración

Síntomas severos

  • preocupación excesiva y sin motivos
  • miedo, pánico y sentimiento de peligro inminente
  • desmayo
  • náuseas o vómitos
  • diarrea y/o estreñimiento
  • pensamientos obsesivos e indeseados

Síntomas que otras personas pueden identificar

Familia y amigos pueden ayudar a identificar cuando una persona sufre de crisis de ansiedad. Los síntomas más claros serían la presencia de temblores, sudor excesivo, desmayos y vómitos, por ejemplo.

Es posible notar cuando una persona está experimentando una crisis de ansiedad cuando ella presenta inquietud, impaciencia e irritabilidad sin motivo, relata pensamientos obsesivos, se queja de falta de aire y demuestra gran preocupación y miedo en situaciones que no indican ningún peligro.

Crisis de ansiedad: qué hacer

Existen ejercicios sencillos para controlar un ataque de ansiedad, tales como técnicas de respiración que promueven la relajación física y mental y pueden ser muy útiles para deshacerse rápidamente de los malestares y síntomas.

Durante una crisis de ansiedad, el paciente debe, si es posible, huir de lo que lo confronta, dejando el lugar en que está y buscando un ambiente tranquilo y, de preferencia, abierto y sin aglomeración de personas.

El aislamiento total, sin embargo, puede no ser una buena opción para algunas personas. Contar con la ayuda de un amigo o familiar de confianza puede ser fundamental para controlar una crisis de ansiedad.

Cómo ayudar

Si te encontrás cerca de alguien que muestra signos de un ataque de ansiedad, tratá de mantener la calma y no mostrar nerviosismo o preocupación exagerada, porque puede dejar al paciente más ansioso y empeorar la situación.

Dejá claro que estás dispuesto a ayudar y llevá a la persona a un lugar tranquilo, caminando sin prisa, recordando que las crisis son siempre pasajeras y que todo quedará bien. Respetá las dificultades de la persona, sin minimizar o devaluar la condición.

Cuidá de la persona de forma afectuosa, sin parecer que estás realizando un trabajo o una obligación. Intentá que esa persona entienda que necesita ayuda.

Tratamiento de la ansiedad

No basta con saber cómo controlar los ataques, quien sufre de ansiedad debe realizar un tratamiento a largo plazo, orientado por un psiquiatra. El profesional, en algunos casos, puede indicar el uso de medicamentos. El tiempo de tratamiento, así como los medicamentos a ser tomados, debe ser establecido por el médico.

Las sesiones regulares de psicoterapia tienen un papel fundamental en el tratamiento contra la ansiedad, pues enfatiza los pensamientos, sentimientos y comportamientos que tienen gran impacto en la condición.

Quien sufre de ansiedad puede, como medida complementaria, experimentar terapias alternativas con aromaterapia, cromoterapia y acupuntura, por ejemplo. La práctica de actividades físicas y el mantenimiento de una dieta equilibrada también ayudan a combatir el problema a largo plazo.

En el día a día, una forma de evitar crisis de ansiedad es mantener una rutina organizada, que reduce las posibilidades de imprevistos que pueden acentuar la condición.

 

 

 

 

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