Cerebro versus Calculadora

En pleno siglo XXI, nuestra dependencia de las máquinas es tanta que si nos llegasen a faltar retrocederíamos a nivel social, cultural e incluso descenderían nuestros índices de felicidad.

Sentirnos comunicados con otras personas, ahorrar tiempo, entretenernos, facilitarnos alimento… todo eso y mucho más es lo que nos aportan las máquinas y, aunque tienen defensores y detractores, las máquinas han salvado a miles de millones de personas en innumerables ocasiones, aunque también han condenado a otras.

“Pero ¿quién quiere calcular mentalmente pudiendo usar la calculadora?”, se pregunta mucha gente. Lo que esa gente no sabe es que practicar el cálculo mental implica muchos otros beneficios derivados que normalmente desconocemos. Por ejemplo:

 

  1. Nos ayuda a desarrollar la memoria de corto plazo.

Cuando realizamos mentalmente una operación, sobre todo las operaciones con más de dos números de dos cifras o más, tenemos que “guardar” en algún momento uno o más de esos números en nuestra memoria de corto plazo para recuperarlo segundos más tarde.

Esta sencilla práctica ayuda a que nuestro cerebro se acostumbre a tener información en su memoria de corto plazo y que se acostumbre a recuperarla de forma eficaz. Dicho de otra forma: haciendo esto, estamos entrenando de forma implícita nuestra memoria de corto plazo.

 

  1. Nos ayuda a aumentar nuestra rapidez mental.

Cuanto más rápido somos capaces de realizar mentalmente una operación, mayor rapidez mental estamos ganando. No nos referimos a ser capaces de recitar las tablas de multiplicar, porque eso no implica un procesamiento mental, sino sencillamente recuperar información almacenada en la memoria de largo plazo.

Ser capaces de hacer de forma rápida sumas, restas, multiplicaciones y divisiones con números de dos o más cifras. Tener entrenada esta rapidez mental nos ayuda a procesar cada vez más rápido la información en otros ámbitos.

 

  1. Nos ayuda a encontrar estrategias de pensamiento para aplicar en la resolución de problemas.

Cuando descubrimos que multiplicar una cifra por 9 es lo mismo que multiplicarla por 10 y restarle al resultado esa misma cifra inicial (ejemplo: 3x9=27 es lo mismo que hacer 3x10=30-3=27), nuestro cerebro utiliza un pensamiento lógico y deductivo, el mismo tipo de pensamiento que utilizamos para resolver con eficacia muchos problemas en nuestra vida personal y profesional.

Si acostumbrás a tu cerebro a descubrir por sí mismo este tipo de técnicas matemáticas, tu capacidad de resolución de problemas reales mediante la lógica y la deducción también aumentará.

 

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