Caída del cabello: ¿por qué sucede y cuándo preocuparse?

La caída del cabello puede estar determinada por factores genéticos, por algunas enfermedades, por la exposición constante a ambientes contaminados, o mismo por niveles elevados de estrés. Sin embargo, en algunos casos puede ser algo temporario, y en muchos otros, puede significar el principio de la calvicie. ¿Cuándo preocuparse?

En promedio, todas las personas tienen unos 150.000 pelos que crecen, por año, unos 13 centímetros. Este crecimiento puede variar de acuerdo a cómo funcionen los folículos pilosos de donde nacen los cabellos. Evitar por completo que se caiga el cabello es imposible: en promedio se renuevan entre 50 y 100 pelos por día y la señal de alerta debe estar asociada a la densidad.

¿Por qué se produce la caída del cabello?

Calvicie hereditaria o alopecia androgénica: es mucho más común entre los hombres que entre las mujeres y puede suceder a temprana edad, por las hormonas masculinas y por el envejecimiento.

Consumo de medicamentos: determinados fármacos pueden tener como efecto colateral la caída del cabello (es el caso de algunos medicamentos indicados para la hipertensión arterial).

Alopecia areata: se presenta en pequeñas áreas en forma de sacabocados. No se conoce la causa concreta, pero se cree que se relaciona con el estrés. Si esto se extiende a toda la cabeza, se lo llama alopecia total.

Síntomas de algunas enfermedades: La caída puede estar relacionada también con alguna patología. Puede ser una señal para que los médicos puedan dar con el diagnóstico de la enfermedad, como ser problemas en la glándula tiroides: el hipotiroidismo o el hipertiroidismo. También podría ser una manifestación de una deficiencia de proteínas, hierro o zinc.

Infecciones micóticas: Se dan en el cuero cabelludo. Al infectarse la piel, el cabello se quiebra y se desprenden escamas.
Alopecia traumática: Se vincula a tratamientos muy agresivos que se aplican en las peluquerías donde el pelo y el cuero cabelludo son sometidos a tirones, calor extremo o quemaduras, o sustancias químicas muy fuertes y a veces hasta prohibidas.

¿Cuándo debemos preocuparnos y cuándo no?

Lo que tiene que preocuparnos realmente es nuestra fotografía y no nuestro cepillo. La realidad es que muchas personas se preocupan por la cantidad de pelos en su cepillo, pero esto no constituye ninguna señal de alarma, sino que lo que realmente debería preocuparnos es la imagen que nos devuelve el espejo.

El recambio estacional es idéntico tanto en hombres como en mujeres. Nadie debería preocuparse por el volumen de pelo que se cae, sino por la diferencia existente entre una foto del año anterior en comparación con una foto actual. Esa es la verdadera razón por la que debe encenderse la alarma.

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